¿Qué pasaría si lo más valiente que todos podemos hacer es reconocer nuestra vulnerabilidad, nuestras imperfecciones, nuestras penas, y decidir avanzar desde nuestro corazón de todos modos? Hace falta coraje para decir sí a uno mismo cuando nos sentimos vulnerables. Se nos anima mucho a omitir esa parte de nosotros y a dejar de lado nuestra sensibilidad para poder presentarnos en el mundo como líderes.

Sin embargo, espero que consideres una perspectiva distinta: una en la que aprendes a abrazar todos los aspectos de ti mismo con el mismo respeto, curiosidad y autoridad interior. No tienes que lucir perfecto ni endurecer la piel para sentirte seguro como líder. Simplemente atraviesas el murmullo exterior y lideras con el corazón desde dentro. Dices SÍ a ti mismo y rompes tus propios juicios al elegir confiar en que todas las partes de ti tienen el poder de guiarte hacia adelante cuando se abrazan con amor y compromiso.

Este artículo es para ti si sientes la llamada a presentarte tal como eres con más confianza y con total integridad.

Desarma a las personas desde como les haces sentir.

Hay mucho debate sobre acumular riqueza material, obtener libertad financiera y poseer poder, pero lo que echo en falta que se discuta con honestidad y conciencia es que el liderazgo en sí mismo no es una cualidad deseable a menos que esté enraizado y utilizado de forma deliberada desde el autoconocimiento, la autocompasión, y el deseo de conectar con el otro de verdad.

Muchos líderes aspirantes en negocios, política y grandes corporaciones suelen ser instados a escalar posiciones endureciéndose, compitiendo y obteniendo riqueza rápidamente. Pero el verdadero liderazgo no surge de apariencias superficiales; nace de tu verdad interior y de tu capacidad para influir e inspirar —con sensibilidad, integridad y autenticidad.

El verdadero poder o la falta del mismo puede sentirse. Es percibido a un nivel energético por los demás. No se trata de tu apariencia o de si estás dando un discurso perfectamente redactado. Se trata de creer en ti mismo al 100%. Para eso tienes que estar realmente atento y decir sí a cultivar una relación contigo mismo. Entonces confiarás en tu intuición y podrás presentarte de forma congruente delante de los demás. Eso marcará la diferencia.

La confianza o el carisma no son cualidades que puedas copiar haciendo una cosa u otra. Se trata más bien de ser auténticamente tú. Nos venden a menudo la idea de que comprar este o aquel producto podrá evocar una determinada emoción en nosotros. Desafortunadamente, los efectos de eso son de corta duración. Nada de eso es un sustituto adecuado de la verdadera sabiduría que yace esperando dentro de cada uno de nosotros cuando elegimos intencionadamente cultivar el auto-conocimiento, la auto-conciencia, la auto-confianza y, por supuesto, el amor propio.

Nunca se trata de parecer poderoso, sino de sentirse bien en tu propia piel —presentarte auténtico y apasionado por lo que amas y crees que es importante.

Por supuesto, el estatus y hacer mucho dinero no son las únicas formas en las que el poder se manifiesta, pero este parece ser el mensaje constante, sutil o no tan sutil, que proviene de casi todas las instituciones o personas consideradas poderosas. ¡No es de extrañar que nos sintamos confundidos alrededor de lo que es el poder verdaderamente!

La sabiduría de los antiguos filósofos nos señaló el camino en una dirección diferente, más hacia la importancia del conocimiento interior. El llamado de Sócrates de “Conócete a ti mismo” no envejece. Es una invitación perenne a construir una vida en la que nos conectamos con nosotros mismos y desde ahí es que conectamos más conscientemente con los demás .

En el liderazgo cotidiano —maestros, padres, políticos— a menudo vemos el poder ejercido de manera inconsciente, impulsiva y con desentendimiento de cómo se sienten realmente los demás con nuestro mensaje. Incluso cuando podemos sentir honestamente que eso nos desagrada, parece que lo aceptamos demasiadas veces como algo normal; como si no se pudiera esperar nada más y mejor de nuestros líderes.

Vamos por la vida medio dormidos. No me sorprende que haya muchas personas no sepan realmente a qué me refiero porque, sin hacer el trabajo interior de auto conocimiento, no podemos darnos cuenta ni expresar con palabras lo que queremos verdaderamente, quiénes somos, y volvernos más conscientes de nuestras luces y nuestras sombras.

Otros sí nos verán venir, pero pueden ser o no honestos con nosotros. Y no podemos culparles. La honestidad también empieza con uno mismo, queriendo vernos con honestidad y encontrarle el sentido a nuestra vida. Cuanto más honestos somos con nosotros mismos, mayor cantidad de personas honestas  nos encontramos en la vida.

La verdad es que el desarrollo personal requiere un esfuerzo extra. Tendemos a dejar que la negatividad devore nuestras esperanzas de un mundo mejor. Olvidamos la responsabilidad que todos tenemos de crearlo entre todos. Muchas veces elegimos no involucrarnos porque no creemos que tengamos lo que hace falta. Pero sí lo tenemos. Estamos todos aquí por una razón, para contribuir, para añadir valor a lo que es.

Creo que la sensibilidad está viniendo para salvar nuestra raza humana y nuestro hermoso planeta. Cada vez más personas sensibles sienten la urgencia de hacer algo, de marcar la diferencia. Su sensibilidad está ahí para despertarlos, para dejarles sentir el impulso, el descontento o la completa aversión hacia lo que hay, para desde ahí querer crear algo que se sienta mejor, más amplio, más verdadero, más libre.

La sensibilidad es una gran hoja de ruta para saber quién eres realmente y qué es lo que realmente quieres. Te animo a escuchar, a sentir, a prestar atención porque hacer el trabajo interior de conocerte desde dentro hacia fuera dará sus frutos. Te convertirá en un líder muy influyente.

A medida que desarrollamos nuestra capacidad para reconocer nuestras propias creencias y emociones, también podemos conectar y navegar por las de otras personas. Abre la puerta a conexiones enriquecedoras incluso cuando surge un desacuerdo que nos sacude inicialmente.

Tu liderazgo sensible sabrá apaciguar conflictos porque sabe hacer que las personas se sientan vistas y escuchadas. Como resultado de esto, las personas se sienten tenidas en cuanta y pueden sentirse más tranquilas y dispuestas a escuchar lo que tienes que decir.

La audacia de romper barreras

Ser un líder sensible también implica resiliencia. La presión por conformarse empieza temprano en la vida, cuando buscamos pertenecer a nuestras familias, amigos, parejas y nuestros primeros trabajos. Pertenecer se siente seguro, pero si nos esforzamos demasiado por encajar, esta tendencia inicial acabará fallándonos con el tiempo. Nuestra condición humana quiere que evolucionemos constantemente. El crecimiento es nuestro estado natural, incluso cuando crecer resulta desafiante y tratamos de evitarlo. La falta de crecimiento es estancamiento y depresión. Las relaciones donde no hay espacio para la auténtica expresión y el auto-conocimiento conducen al resentimiento.

Daring Greatly, de Brené Brown, subraya la importancia de ser auténticos y de abrazar conversaciones difíciles para poder crecer.

El crecimiento no siempre se siente fácil. Cualquiera de nosotros que haya intentado honrar su individualidad y atreverse a compartir ideas y comportamientos que chocan con los mensajes predominantes, muy probablemente se ha sentido corregido, criticado, cuestionado o rechazado. ¿Te identificas con haber comprometido tu verdadera esencia para conformarte con la norma y así sentir que perteneces al grupo?

Hace falta valor real y liderazgo propio para elegir honrarte a ti mismo. Hace falta sensibilidad porque tu sensibilidad te está enviando señales constantemente para guiarte hacia la verdad de quién eres. Estas señales destacan tus necesidades; y tus necesidades llevan la semilla para crear algo importante y vital para ti.

Convertirse en uno mismo es un viaje largo, de toda una vida, y en cada momento de avance te encontrarás con un llamado, un momento de qué es lo que verdaderamente importa para ti ahora. Dar la espalda a esos momentos probablemente retrasará tu evolución, y con ello tu felicidad.

No permitas que nadie rompa tu visión

No olvidemos que la influencia patriarcal no ha desaparecido; está bien viva y coleando. Moldea nuestras expectativas sobre lo que es el liderazgo. Es la razón por la que el poder a menudo no honra la sensibilidad y la empatía como estilos de liderazgo efectivos. Como persona sensible, tarde o temprano te enfrentarás a una decisión desafiante: doblegarte ante el patriarcado para encajar mientras apoyas un sistema que te oprime y controla—especialmente como mujer—o defenderte y atreverte a imaginar un mundo distinto donde cabes tú.

El trabajo de un líder no es conformarse, sino ver más allá de lo que es, y hacia lo que es posible. Estos son los momentos cuando nos vemos capaces de decir en voz alta lo que otros aún no ven, entienden o se atreven a decir. ¿Te has encontrado en situaciones en las que puedes aportar más consciencia a las conversaciones?

El cambio empieza contigo, y hace falta valentía para aceptar la responsabilidad de crecer siendo consciente del impacto que solo tú tienes, el potencial de crear—consciente o inconscientemente—a lo largo de tu vida.

Los límites y la auto-expresión van de la mano con el liderazgo sensible, ya que los necesitarás para ayudar a proteger tu visión, tu búsqueda única de sentido.

Cómo elegimos usar nuestro tiempo y energía, y con quién queremos pasar ese tiempo o no, es la forma en que protegemos nuestra sensibilidad con confianza. Es estableciendo límites claros que podemos encontrar nuestra verdadera voz y cómo nos sentimos llamados a comunicar nuestra verdad al mundo.

Espero que entiendas por qué creo que reconocer tu voz de liderazgo es un paso esencial en tu camino como persona sensible. Y aunque, para ti, pueda resultar agotador y antinatural, al sintonizar con tanta facilidad con las necesidades de los demás, y querer dar de forma generosa, la verdad es que no querrás agotar tus recursos energéticos. La sensibilidad es un don y el mejor GPS que conozco para vivir con propósito, pero cuando das más de lo que puedes, pierdes tu propio don para mantenerte centrado en lo que más te importa y necesitas.

Una rutina de prácticas diarias de auto-cuidado se vuelven imprescindibles como persona sensible: de lo contrario te agotarás, y tu salud sufrirá por la sobrecarga sensorial, la culpa, la vergüenza, la preocupación, la ansiedad o la depresión.

Pero recuerda que para poner límites no se trata solo de tomar decisiones que protejan tu energía; se trata de crear tiempo y espacio para desarrollar tu voz de liderazgo y decidir cómo quieres realmente invertir tu valioso tiempo en este planeta.

Entrar a las conversaciones con impacto

Después de ponernos de acuerdo en que el verdadero poder reside en conocer quiénes somos realmente y qué necesitamos, el siguiente paso es cómo vamos a presentarnos de forma alineada con esto, y cómo vamos a crear valor para impactar al mundo de forma positiva.

Como líderes sensibles, estamos al frente de un estilo de liderazgo integral. Estamo­s sintonizados con las necesidades y posibilidades de las personas, y con la urgencia de transformaciones de alto nivel. El mundo necesita vernos más, que hablemos y que impulsemos un impacto positivo mientras lideramos con el corazón e intencionadamente.

Hay un poder enorme en aceptar la realidad de que depende de cada uno de nosotros aportar valor a este mundo.

Nadie puede recorrer tu camino excepto tú. La vida nos ofrece continuamente situaciones en las que podemos elegir entre vernos a nosotros mismos como víctimas o como agentes de cambio. ¿Qué intenta traer a tu consciencia tu vida y tus circunstancias actuales? ¿Puedes conectarte con tu conocimiento interior, con tu sabiduría única y compartir tu punto de vista?

Los líderes sensibles influyen con su ejemplo. Cuando nos comprometemos a sanar por nuestra cuenta, los demás empezarán a reflejarlo, mirándose a sí mismos e iniciando sus propios procesos de sanación.

Incluso si las cosas no se desarrollan como queríamos, nuestro compromiso con la sanación personal iniciará, no obstante, la sanación en los demás. El efecto dominó de esto será un futuro más pleno y luminoso para la humanidad.

Desde el dolor a la visión

Cambiamos el rumbo de nuestras vidas y nos entregamos a nuestra propia sanación cuidando la tensión y el equilibrio entre  el Yin y el Yang dentro de nosotros: reflexión y acción, receptividad y determinación. El descontento que sentimos señala dónde está desequilibrada la balanza, guiándonos a profundizar en nuestra percepción (yin) y a dar pasos con propósito (yang). Nuestro dolor se convierte en semilla que genera sentido, satisfacción e impacto al aprender a armonizar el equilibrio entre ambas fuerzas.

Como dice Viktor E. Frankl en Yes to Life In Spite of Everything:

Las preguntas de “nuestras vidas” solo pueden, como sentimos, ser respondidas por cada uno de nosotros siendo responsables de “nuestras propias vidas”.

Como padres, docentes y directivos, cuando encarnamos un liderazgo sensible, los demás se sienten seguros para poder ser ellos mismos. A partir de ahí se atreven a compartir sus voces para construir una visión compartida. Solo entonces podemos aspirar a vivir juntos en armonía. Nuestra decisión de sanarnos a nosotros mismos se convierte en la verdadera medida de nuestro poder constructivo sobre los demás. Somos los agentes de ese cambio. Convertirnos en nuestra auténtica identidad es la forma más eficaz de influir positivamente en la evolución de los paradigmas sociales, culturales, religiosos y familiares en los que vivimos hoy.

RESUMIENDO

Liderar con el corazón empieza por cuidar de nuestros propios corazones y alzar la voz para que nuestro mensaje llegue a quienes necesitan escucharlo.

También implica cultivar límites, proteger nuestra energía y desarrollar una voz interior clara para que podamos presentarnos con integridad ser influyentes.

Es necesario poner límites para impulsar y proteger tu transformación auténtica. Pregúntate: ¿Qué sentimientos e historias son mías y cuáles pertenecen a los demás? ¿Qué merece mi tiempo y qué es simplemente algo que hago por obligación? ¿Qué me hace sentir verdaderamente vivo y qué me mantiene cautivo y en modo de supervivencia?

En función de tus respuestas, practica decir NO cuando sea necesario y SÍ a las personas y situaciones que verdaderamente son compatibles con tus valores. Piensa en tu SÍ como sagrado porque lo es.

Nuestro dolor se convierte en semilla capaz de generar significado, satisfacción, e impacto cuando aprendemos a armonizar las fuerzas Ying y Yang dentro de nosotros con claridad y armonía: reflexión y acción, receptividad y determinación. El descontento señala dónde está el desequilibrio. Siente ese malestar y luego haz algo al respecto que respete tu esencia.

Las prácticas de sanación energética como el chamanismo equilibrarán tus energías y eliminan huellas energéticas negativas debido a los traumas y retos de nuestras vidas. La sanación a nivel energético puede ayudarte a acceder a tu cerebro más evolucionado y atreverte así a crear pensamientos nuevos que den mayor sentido a tu vida y la vida de aquellos que te escuchan.

Reflexión final: creo que el amor propio no es un sentimiento pasivo u orgulloso, sino un acto práctico y revolucionario que nos enpodera para liderar nuestras vidas con mayor propósito, convicción y claridad.

Al alinear nuestra energía con nuestras creencias, valores y acciones, podemos transformar el mundo. ¿Te apuntas al reto?

Julia Santafé, MA,

Coach de Liderazgo Sensible